lunes, 6 de marzo de 2017

2014 - CAETANO VELOSO - en Mendoza, Argentina



2014 - 11 de noviembre  

Show "ABRAÇAÇO"




11/11/2014




 

Miércoles, 12 de noviembre de 2014

Así fue el show de Caetano Veloso en Mendoza

La leyenda viviente brasileña presentó en el Bustelo a “Abraçaço”, una eléctrica colisión del rock con la bossa nova, el funk y el pagode.

Por Pablo Pereyra

La leyenda viviente brasileña cerró el martes la gira de conciertos por el país en el Ángel Bustelo con la presentación del álbum “Abraçaço”, una eléctrica colisión del rock con la bossa nova, el funk y el pagode, al que adjuntó con clásicos del “Tropicalismo”.
Los que creyeron que Caetano Veloso, en su debut en Mendoza y en la despedida de su gira por nuestro país, ofrecería un repertorio obsecuente con hits del pasado, como lo hubiera hecho cualquier otro cantante de moda, se equivocaron.
El bahiense, un auténtico artista de vanguardia, inquieto, creativo, siempre en evolución, se trajo un poderoso y vibrante concierto de rock, que para colmo no tenía tampoco nada de clásico, más bien sonó bien alternativo. Y el mismo Caetano, vale decirlo, se comportó en todo momento como una genuina estrella de rock. Porque él es en definitiva el último Jagger carioca y como tal se vino a cumplir con entusiasmo con lo que estaba anunciado: presentar “Abraçaço”, el trabajo que cierra una trilogía de álbumes con su Banda Cê, formada por Pedro Sá (guitarra), Ricardo Dias Gomes (bajo y teclado) y Marcelo Callado (batería y percusión). Músicos impresionantes.
Aunque sí hubo algo de aquella revaluación de la música tradicional brasileña, aquel movimiento del “Tropicalismo” que muchos espectadores pagaron por escuchar, este se alternó con mínimas intervenciones con alguno que otro tema emblemático y esperable, pero fue siempre la prioridad “Abraçaço”, un material exquisito que ya lleva dos años horneándose en vivo y eso se notó en las primeras poderosas notas de la contagiosa “A bossa nova e foda”, la canción que abrió el recital pasadas las 21.40 en un Bustelo con más de 1500 espectadores y que a su vez también es la apertura de la placa.
A Caetano, que cumplió 72 años en agosto, se lo disfrutó jovial, rebosante de energía y con su sonrisa y carisma intactos. Sólo le llevó unos segundos apropiarse del escenario; lo recorrió de punta a punta, hizo ademanes eróticos, arengó pasos y hasta incluyó una sensual apertura de camisa.
En este arranque fiestero estrenó para nuestra platea “Quando o galo cantou” y “Abraçaço” – el tema que le da nombre al disco - que incluyó un final en el que el trío abandona sus instrumentos y abrazan a Caetano aludiendo a la foto de tapa del álbum. En esta apertura, se coló el cover “Baby” de Os Mutantes de 1968, ubicado en el segundo lugar de una placentera lista de más de veinte canciones.
-“¡Estoy feliz de estar en Mendoza! ¿Quién está de cumpleaños?” – saludó a continuación y de inmediato cantó la onomatopéyica “Parabens” (“Felicidades”), insertándole luego “Homen”, del primero de los álbumes de la trilogía, llamado “Cé”, de 2006. Más adelante volvería a sonar otra canción de este álbum, la bella “Odeio”, dos temas de un trabajo que todavía suena a experimento, aunque muy complementario con “Abraçaço”.
Caetano después amortiguó la euforia inicial con dos canciones muy suaves del disco que vino a presentar: “Um comunista” – tributo a su coprovinciano y militante Carlos Marighella -, la más política y también una de las más extensas y la bella balada “Estou triste”. En el medio, un clásico inesperado; “Triste bahia", que grabó con Gregório de Mattos para el álbum de 1972, “Transa”. Este trípico consiguió relajar a la platea hasta sumergirla en una atmósfera íntima, una atmósfera que él manejó a su antojo a lo largo de todo el concierto, pasando del estallido de la samba al acústico minimalista.
Y el carnaval continuó mezclando “Abraçaço” y otros históricos, como “Escapulário”, del álbum “Jóia” de 1975; “Quero ser justo”; “Eclipse oculto” y “Alguém cantando ”- otro temón que grabó con Gal Costa en los 70 – y no dio respiro con “De noite na cama”, - rescatado del álbum recopilatorio “Temporada De Verão - Ao Vivo Na Bahia”, de 1974 - uno de los momentos de la noche, en el que Caetano se desabotonó por completo su camisa, consiguiendo una ovación.
Siguió con “O império da lei”, de “Abraçaço” y ya sólo él con una guitarra blanca a los hombros interpretó “Reconvexo”, dedicada a su hermana Maria Bethânia.
En la recta final, el público se puso de pie y ocupó el frente del escenario, unos para aplaudir y bailar o para fotografiar el momento y otros – espectadores que no entendieron de qué se trató este recital - para reclamarle de cerca más clásicos y menos rock.
Caetano se fue por primera vez con la tierna “Você não entende nada” que registrara en vivo en aquel estupendo disco “Caetano e Chico Juntos e Ao Vivo”, con Chico Buarque en 1972 y al volver, ya sin la banda y sólo con su guitarra y su voz, cantó “Tonada de luna llena”, el clásico almodovariano del venezolano Simón Díaz; “Paula e Bebeto”- que compuso junto a Milton Nascimento -; la añorada “O leãozinho” y ya si, clausurar finalmente con el grupo otra vez en el escenario con “A luz de Tieta”, del álbum “Prenda Minha” y “Desde que o Samba é Samba” que grabó con Gilberto Gil.
Este repertorio de estreno en Mendoza, con estupendos arreglos experimentales, complejos riffs a lo Jonny Greenwood y explosiones de percusión, desplazó desde el primer minuto toda evocación folclórica. Y por eso, por no ceder a la demagogia y por la voz y el talento de Caetano y su banda, este se ha convertido en uno de los recitales del año.  
Dicho sea de paso, también ha sido una agradable coincidencia que Caetano visitara la provincia la misma semana del estreno en Cine Universidad del imperdible documental “Tropicalia”, de Marcelo Machado, que explora con material inédito a este importante movimiento cultural del que Caetano formó parte junto a otros iconos como Gilberto Gil, Tom Zé, Mutantes y otros.




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